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martes, octubre 23, 2012

Tu libro favorito


Hace unos días intentaba sacarle a una amiga el dato de cuál es su libro favorito, y fue una tarea sorprendentemente difícil. Ella decía que no tiene sólo un libro favorito, que es imposible elegir uno, que son muchos. Bueno con razón reconoció ser lectora promiscua en este test


Eso me puso a pensar que, si bien es cierto, los lectores tenemos muchos títulos guardados en el corazón, que nos han marcado y no olvidamos jamás, siempre hay uno que por H o por R dejó una huella más profunda en nosotros. Tal vez por haberlo leído en una época vulnerable o especial, por el tipo de situaciones que vivíamos, por ser el primero de un género o de un autor, muchas razones diferentes.


Lo que sí es cierto es que de vez en cuando debe ser un buen ejercicio de introspección hacer una lista de los Top 10 en nuestro librero y, si se puede, analizar el por qué ese libro está ahí y no otro de los cientos (o miles que has leído).


He aquí la mía:

  1. Sobre Héroes y Tumbas, de Ernesto Sábato. Mi estreno con el gran Sábato. 
  2. Bestiario, de Julio Cortázar. Porque yo no sabía que existía alguien que pudiera escribir así, porque nunca había experimentado tal pánico como cuando leí La Casa Tomada ni me había sentido tan intimidada y a la vez identificada con "No se Culpe a nadie". Es el único libro que me he robado. Eso le da este lugar.
  3. Rayuela, de Julio Cortázar. No leí Rayuela hasta entrar a la universidad, y fue mi iniciación a un mundo de literatura, cine y filosofía hasta ese momento inexplorado para mí.
  4. El Principito, de Antoine Saint Exúpery. Porque lo releeí en la adolescencia y me preguntaba cómo podía ser un libro infantil. Luego, encontró un lugar en mi cabecera.
  5. Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Porque fue el libro que me separó definitivamente de los cuentos de hadas y, simbólicamente, de la niñez. Tenía 12 años y mi profesora de literatura me miró por encima de los lentes cuando le consulté si podía leerlo y, sorprendentemente, me dijo que sí.
  6. El Túnel, de Ernesto Sábato. Porque me convenció que no entendía qué ocurría en la mente de este autor. 
  7. La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Uff. Entrar al mundo de Kundera fue una explosión, fue como estar viendo en tonos grises y de repente verlo todo a color. 
  8. El Evangelio según Jesucristo y Ensayo sobre la Ceguera, de José Saramago. Van juntos porque aunque inicié con la Ceguera, eso desató en mí un ciclo Saramago que no pude detener. Nunca había leído, ni en ensayo ni ficción, una obra que analizara la figura de Jesucristo de esa manera. Y para mí fue importante, pues en ese momento atravesaba una de las varias crisis religiosas que he vivido.
  9. Crimen y Castigo, de Fedor Dostoyevsky. Este fue mi primer Everest. El primer libro que representaba un verdadero reto para mí y que conscientemente asumí (con El Quijote y la Divina Comedia me "emburujé" casi sin darme cuenta, la ignorancia es atrevisa, ¿qué les puedo decir?).
  10. Pero el favorito #1, indiscutible, es Dr. Zhivago, de Boris Pasternak. No porque tenga un valor literario por encima de los demás, ni porque no lo tenga, simplemente por ataduras emocionales especiales esta gran historia de amor y dolor encontró un lugar muy escondido y profundo en mi corazón, tal vez contaminándome para siempre. No sé. 

Esta es mi humilde lista. Otros han entrado al club de favoritos luego de esto (Residencia en la Tierra pues es el que le leía a mi hija cuando era bebé; The brief woundrous life of Oscar wao, de Junot Díaz; Blonde, de Joyce Carol Oates; Beloved de Maya Angelou; Como Agua para Chocolate de Laura Esquivel), pero aún no pasan al siguiente nivel.  Les faltan un par de lecturas más.
¿Y tu Top 10, cuál es?

Les dejo con una animación basada en el cuento "Casa Tomada", narrada por el mismo Julio.

martes, octubre 02, 2012

Yo leo (y veo) dramas policiales

Hasta yo misma me pregunto cuántas veces puedo ver el mismo capítulo repetido de Law & Order (y los he visto todos, de todas sus franquicias); la última novela policíaca que leí fue Cinco Mujeres y Media, cuyo protagonista era un mediocre teniente llamado Méndez, con un triste desempeño como policía pero las mejores intenciones, que resuelve el caso prácticamente sin darse cuenta. Los gringos han acuñado la frase "guilty pleasure" para definir algo que nos gusta pero a la vez nos avergüenza. En mi caso no es tanto así, pero reconozco que no elijo este género por su valor literario ni dramático en el cine, sino porque me entretiene, me divierte y ayuda a disipar. Lo siento, el chick flick no me divierte nada, todo lo contrario, me enervo ante tanta estupidez y termino con dolor de cabeza. Y ese no es mi concepto de relajación.

Cuando era niña, le robaba las novelitas de policías a mi papá, que sentía fascinación por el mundo de la mafia. Recuerdo vívidamente estos ejemplares económicos, en papel amarillento, que él compraba en las antiguas (y ya desaparecidas) librerías del Conde. Uff, las aventuras del cuerpo policial de NY (los new york finest) que viví a través de esas páginas. Con los años, evolucioné a seguir casos de asesinos en serie, estudios sobre perfiles del FBI, etc. Hasta llegar hoy a ver y repetir episodio tras episodio de Criminal Minds.

El punto es que yo sé lo que leo, estoy consciente de lo que son. Nunca un autor de estos ganará un Pulitzer ni un Nobel, pero sí mucho dinero, entran y salen de las listas de bestsellers con la celeridad de los sabores nuevos de Helados Bon. Ahora bien, eso a mí no me importa, los amo. Pero los amo con conocimiento, sería incapaz de ilusamente decir que son "el mejor libro que he leído". Por favor.

Esa es mi crítica hacia quienes han caído en una de las mayores, y casuales, estrategias de los últimos años: 50 shades of grey. Una serie que tiene al mundo, al mundo, de cabeza, con su anzuelo de sexo, sadomasoquismo, erotismo burdo y un protagonista "deseable" (inserte aquí la cantidad de signos de admiración que su teclado le permita). 

Yo no tengo nada en contra del libro en sí, hay miles de obras igual de malas (y hasta peores) publicándose cada año, y así seguirá sucediendo (diosz! Paulo Coelho sigue siendo uno de los autores más vendidos del mundo!), lo que digo es: Léase su novelita en paz pero no quiera vendérmela como el libro del siglo, porque no lo es.  Como no puedo hablar sin saber, por supuesto que lo leí, el primer libro. Lo leí en el kindle, si hubiera sido un libro físico, con lo malcriada que soy, lo hubiese tirado al inodoro al terminar. Donde pertenece.

50 shades of grey (y sus dos secuelas) no es más que un producto mercadológico dirigido a amas de casa que hace años no tienen un libro en sus manos. Ya, lo dije antes y lo repito aquí para no ser tildada de hipócrita. Si usted lo que quiere es literatura erótica, las opciones son muchas, y mejores:
George Bataille
Henry Miller
HD Lawrence
Anais Nin
Marguerite Duras
(y si se siente valiente, El marqués de Sade)

Buscando compañía en internet sobre esta aversión encontré estos artículos, cuyos autores tuvieron más éxito que yo siendo divertidos y asertivos. Léanlos, se los recomiendo. 
El video es la comediante Ellen participando en una audición para el audiolibro de la serie, no les digo más. 

Reseña en Goodreads Artículo del New York Times The Guardian, Por qué las mujeres aman 50 shades of Grey.