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miércoles, marzo 14, 2012

Mi único comentario de los Premios Casandra 2012


Y es que estoy muy feliz por el premio a Leticia Tonos como Mejor Directora de Cine -por La Hija Natural-, y a Jean Gentil como Mejor Película. 

Felicidades a Leticia, todo el equipo de producción  de ambas películas, así como a Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán. Todo el peso de los galardones internacionales acumulados por Jean Gentil no podían menos que obligar a estos "cronistas de arte", que no saben nada de cine, a reconocer esta excelente pieza, a pesar de estar copiándose de los jurados de la Academia que premian la película y no al director y viceversa.

De todas formas, felicidades a las dos mejores películas dominicanas de la historia reciente.

Aquí lo que escribí en su momento sobre Jean Gentil.

jueves, junio 16, 2011

¿Es el cine una industria si ya tiene dolientes oficiales?

24 de agosto, 2011. Meses después de haber escrito este post con mi opinión personal sobre esta designación, finalmente Ellis Pérez concede una entrevista a un diario, tratanto éste y otros puntos acerca de la Dirección Nacional de Cine. Aquí el enlace.


La Dirección General (antes Nacional) de Cine ya tiene sus funcionarios.

No estoy tan segura de que haya sido una mala elección designar a Ellis Pérez al frente de esta institución (tan esperada y añorada dicho sea de paso, pero ese es otro post). Habría que analizar los parámetros usados para depurar los y las posibles candidatos: qué competencias debe tener, cuáles serán sus funciones, si se buscaban antecedentes o aportes específicos. Sí me pregunto, ¿qué se esperaba con esta designación, o a quién: a un director o productor de cine retirado? No tenemos de ese tipo. Lamentablemente, o para buena suerte dependiendo de los trabajos realizados, los Quijotes del que al quehacer cinematográfico se han dedicado no abandonan su labor. Ya sea por pasión, necesidad o tosudez (elija la suya).

¿Un director o productor activo, tal vez? Anja? Porque va a descuidar su producción particular para dedicarle sus días y noches a la Dirección.  ¿O será un director ausente, un ministro de los que no calientan su silla? Eso no es lo que la Dirección, ni la industria de cine criolla, ni el país, necesita: más funcionarios indolentes.

He aprendido ya en muchos talleres y en la vida real, que lo vital son las aptitudes, los talentos y competencias del individuo. El conocimiento del terreno, de la industria en sí, son muy importantes (importantísimos), pero lo indispensable es el talento.

¿Quién dice que Ellis Pérez, con su probada experiencia en todos los ramos de la comunicación, su dominio diplomático, su manejo de la gente, no puede hacer un buen trabajo? El tiempo y los resultados lo dirán.

A veces, hay que pensar fuera del cajón.

Ahora lo que hay que hacer es empezar a trabajar, que se comience a rodar.

* En cuanto al Comité Consultivo, ya esas son otras 500.

Aquí la nota de El Dia.com.do con los detalles. Y aquí un artículo inspirador de Juan Basanta. La web de la DINAC está en construcción (muy mala coordinación), pero en la web del Ministerio de Cultura hay algo de información.

La foto es de la web: http://www.welcometoibiza.com/

lunes, marzo 07, 2011

JEAN GENTIL. LA PELICULA.


Un contable que habla tres idiomas se ve obligado a dormir en un edificio a medio construir, mientras carga sus poquísimas y tristes pertenencias, luego de ser desalojado de su humilde habitación por no poder encontrar trabajo para pagar la renta. Un cuadro capaz de conmover el corazón más duro, incluso si el protagonista es un ciudadano haitiano viviendo en República Dominicana.

Para mí, ésta es la barrera que rompe la película de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas: entiendes y sufres la desesperanza de este personaje sin importar su origen. Porque por más artística que sea la realización -que lo es- tiene un objetivo muy claro: que el público se identifique con el viacrucis de este hombre (Jean Remy Gentile) solitario, deprimido, que se enfrenta a una sociedad que lo aniquila, que lo ignora, que no lo quiere.


A pesar del sello estudiantil (que no es cualquier estudiante, sino estudiante de cine de la EICTV, vaya) que se siente casi todo el tiempo, fascina el manejo de los planos que comunican la inmensa soledad de Jean, abandonado a su suerte en esta tierra "prometida" que no le dio nada o que él no supo buscar: planos gigantescos, aéreos, que muestran al personaje como un diminuto punto en el paisaje. He visto muchas metáforas en el cine, pero ésta debe ser una de las más hermosas.


Pocos actores, poquísimos personajes, diálogos muy bien manejados, muy poco español, y aún así no sientes que pierdes nada.


Tal vez debimos haber tenido algún tipo de resolución para Jean Remy: la que fuera, no necesariamente feliz. El plano final que nos lleva a un devastado Haití nos dice que da igual: muerto en Samaná o vivo en Pto. Príncipe, "nadie se daría cuenta", como él mismo dice. Todo es exactamente lo mismo para Jean. Ni una sola palabra es necesaria, como no fue necesaria la música en ningún momento.


Sólo cambiaría, por atrevida que soy, algunos aspectos técnicos: una imagen que por segundos se desenfoca, una cámara que lleva el movimiento del helicóptero. Nimiedades dirán algunos, básico para jugar entre los grandes, que no perdonan errores técnicos.


Me hace feliz la participación (a modo de redención me atrevo a opinar) de casas realizadoras dominicanas en esta joyita. Ese es el tipo de colaboración que necesitamos: en historias sencillas y a la vez demoledoras, en las que se pone el corazón, el sudor, el amor, como estoy segura que hizo esta prometedora pareja de realizadores.


Vayan a verla desde el 10 de marzo, en Caribbean Cinemas Fine Arts NovoCentro. Háganse ese favor.


Trailer aquí


Más info aquí